Salud bucodental y su relación con el corazón
Nuestra salud bucodental no solo se ve influenciada en nuestra sonrisa o al momento de masticar, también puede afectar directamente a nuestro corazón. Diversos estudios han demostrado que existe una relación entre las enfermedades periodontales y algunas patologías cardiovasculares.
¿Qué relación existe entre la boca y el corazón?
Varios estudios han descubierto que la periodontitis no tratada puede aumentar el riesgo de sufrir algunas patologías como:
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Hipertensión arterial.
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Fibrilación auricular.
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Enfermedad coronaria.
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Hiperlipidemia.
¿Cómo se relacionan la salud dental y la cardiovascular?
La relación entre la salud dental y la cardiovascular se puede explicar por medio de dos mecanismos principales:
Efectos directos
Las bacterias periodontales y sus toxinas afectan las paredes de los vasos sanguíneos.
Efectos indirectos
La inflamación crónica de las encías produce alteraciones metabólicas que repercuten en el sistema cardiovascular.
Incluso está demostrado que el riesgo de padecer enfermedades ateroscleróticas (afección en la que se forman depósitos de grasa, colesterol, entre otros) o enfermedades coronarias puede ser hasta tres veces mayor en personas que padecen periodontitis.
El impacto de las enfermedades cardíacas
Las enfermedades cardiovasculares afectan a más de 11 millones de personas, lo que representa casi una cuarta parte de la población. Ante esta realidad, mantener una boca sana se convierte en una estrategia preventiva clave para reducir complicaciones y mejorar la calidad de vida.
Recomendaciones para pacientes con enfermedades cardiovasculares
Con motivo del Día Mundial del Corazón, el Consejo General de Dentistas y la Fundación Dental Española elaboraron un folleto educativo con consejos prácticos que vale la pena destacar:
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Cepillarse los dientes al menos dos veces al día durante 2 minutos, incluyendo lengua y encías.
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Realizar higiene interdental con seda dental o cepillos interdentales, preferiblemente por la noche.
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Cambiar el cepillo cada 3 meses, o antes si las cerdas se deterioran o tras una enfermedad infecciosa.
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Si se usan prótesis removibles, limpiarlas cuidadosamente después de cada comida.
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Seguir las recomendaciones del dentista en caso de necesitar enjuagues o tratamientos tópicos.
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Mantener una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, pescado y aceite de oliva, reduciendo el consumo de azúcar.
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Evitar el tabaco y el alcohol.
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Asistir a revisiones odontológicas periódicas.
Fuente de información
Consejo General de Dentistas de España y Fundación Dental Española.
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